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viernes, 19 de mayo de 2017

UN REFUGIO

Recuerdo ese día, Cuando todo comenzó, aún puedo ver los rostros de mis padres  aterrorizados. Los escuche decir que los soldados se acercaban  para despojarnos de todo lo que teníamos; yo intentaba comprende que pasaba.  Un fuerte ruido se escuchó, eran ellos; interrumpiendo con violencia en nuestra casa  echándonos  fuera como a unos perros.  La sorpresa que nos llevamos al ver que no éramos los únicos que habíamos sido despojados de todas nuestras pertenencias, vecinos y conocidos  eran empujados a punta de pistola  por las calles por los soldados.

 Toda la gente fue dejada a su merced en la plazoleta principal; donde pasamos varios meses, el tiempo pasaba y la desesperación era mucho mayor. Se escuchaba el  llorar de mis hermanos y otros niños más pequeños que yo, de mujeres desconsoladas porque algunos se morían de inanición, ya que la comida que nos daban los mismos soldados era muy escasa.

Durante ese tiempo los adultos habían planeado atacar a los soldados durante la noche. De pronto mi padre se levantó de donde estábamos y le dijo a mi madre:
 —Tengo que ir, —Dijo mi padre—, si no lucho hoy,  vendrán a matarnos de cualquier forma. Cuida bien de nuestros hijos, quizás no vuelva. Esto no hubiera pasado si cuando fui joven  hubiera hecho  algo por remediarlo. 
—No vayas —Le suplicó mi madre— ¿Qué voy a hacer yo sola con nuestros hijos? 
—Toma esto y escapa de aquí.

Mi padre sacó un pañuelo de seda y se lo entrego a mi madre.
Decididos hombres y ancianos se pusieron de pie. Armados con los que habían encontrado hurgando en por las calles, caminaron hacia la batalla; entre la sombra de la noche y  la neblina desaparecieron. Los disparos de las metralletas por parte de los soldados no se hicieron esperar, era bastante desequilibrada esa pelea. Los gritos y sufrimiento de las mujeres al saber sus esposos muertos solo  podrían ser más fuertes que los mismos retumbares de las balas.

 Mi madre asustada  corrió para ver si mi padre había muerto, no lograba ver nada: todo se había cubierto de fuego, humo y cenizas, ya era imposible ver a más de dos metros. Nadie estaba a salvo allí, en ningún lugar estábamos a salvo. Todos los lugares públicos y privados que existían, habían sido tomados por el ejército y el gobierno, ellos ahora tenían todo el poder de hacer lo que querían con nosotros.

 Ya no podíamos permanecer más tiempo en ese lugar. Mi madre abrazo a mi hermano más pequeño  y yo tome de la mano a mí otro hermano, nos llevo a otro lugar donde no estuviéramos cerca del peligro.  Caminamos por la calle a oscuras, no podíamos ver hacia dónde íbamos; de pronto  aparecieron unas luces que se acercaban, mi madre trato de hacernos a un lado y escondernos para no ser vistos. Difícil era ver en donde no escondíamos; pero era más importante hacerlo. Toda una caravana de vehículos del ejército  pasaron de largo, por suerte no nos vieron; seguimos caminando pegados a las paredes de las casas que ya habían sido  desalojadas.  Era complicado usar una de esas casas para escondernos, podrían los soldados buscar y nos encontrarían fácilmente. 

Los llantos de las mujeres y niños que se habían quedado se desvanecían al tiempo que nos alejábamos del lugar.  Mis hermanos y yo llorábamos de hambre, mi madre nos decía que guardáramos silencio si no queríamos ser descubiertos.  Difícil era conseguir comida, agua o ropa. Nuestras esperanzas de llegar lejos  caminando eran imposibles,  mi madre decidió intentar abrir una de las casas para  pasar la noche allí. Fácil se le hizo romper una de las ventanas  y entrar por ahí,  nos arriesgábamos a ser descubiertos por los soldados,  era mejor descansar un poco. Sin hacer mucho ruido ni prender ninguna luz de la casa nos instalamos en el piso, si se le puede llamar instalarse a eso.

 Mi madre busco por la casa algo que comer, por suerte esa casa recientemente había sido despojada de sus dueños, encontrando algo todavía  para comer;  pero no tardarían mucho en llegar los embargadores  y llevarse todo, eso eran lo que hacían con las casas de las personas que no pagaban, las obligaban a decidir entre su vida o pagar todas sus deudas.  Esa noche cenamos y dormimos después de tanto tiempo, bueno, mama casi no, tenía que estar atenta por si algo pasaba. Mañana seria otro día en el cual Dios diría si seguíamos con vida.



sábado, 15 de abril de 2017

CONFESIÓN

TERCERA PARTE

Susana esperaba a Alison afuera de un cementerio, necesitaba entrar a visitar la tumba de su madre. Pronto aparecería Alison caminado a toda prisa.

—Discúlpame que he tenido cosas que hacer antes de venir para acá.

—Ni te apures tengo poco que llegué,  —Comenta Susana—.   Pero me dan miedo estos lugares como para entrar yo sola. ¿Entramos?

—Vamos.

Ambas entran al cementerio y van caminando entre las tumbas, es un horario de poca visita, el panteón está casi solo, personas dispersas se ven a cierta distancia, ligeros soplos del viento provocan un pequeño ¡shhh!

— ¿Escuchaste eso? —Pregunta Susana abrazándose de Alison.

— Tranquila, ha sido el viento, que ¿no lo sentiste?

—Sí, creí que había sido un fantasma.

— Nada, Ha sido el viento, ¿Por dónde está la tumba de tu mamá?

—Ya con el miedo no sé donde está.

—Susana, por favor, no pudiste olvidarlo.

—Ya recordé, vamos por este lado.

Caminan hacia su derecha, hasta cruzar medio panteón.

— ¡Aquí es! —Dice Susana—. ¡Pero qué descuidada está! Parece que nadie viene a arreglarla un poco.

— ¿Tus hermanos no vienen? —Pregunta Alison.

—Ellos que van a andar viniendo, soy yo la que tiene que venir.

—Están chicos, de seguro temen venir más que tú.

—Esos mocosos no tienen miedo, no quieren venir que es diferente. Debo conseguir agua para las plantas. ¿Me acompañas?

—Si quieres,  yo voy.

—No, si no me quiero quedar sola.

—No te pasara nada, estás en la tumba de tu mamá.

—Tú no conoces el lugar y podrías perderte.

—No me perderé, recuerdo por donde llegamos.

Alison se va en busca de una llave para regar las plantas de la tumba de la madre de Susana, camina entre las tumbas con un pequeño balde en la mano, en una tumba observa a una persona que la arregla. Se acerca hasta a ella.

— ¡Buen día señora! ¿Disculpe dónde habrá una llave para agarrar agua?

— ¡Buenos días señorita! Claro mire siga por el camino de piedra hasta el mausoleo principal ahí está la llave de agua.

— ¡Muchas gracias señora!

—No hay de qué.

Alison se dirige por el camino de piedra que le había indicado la señora, hasta llegar al mausoleo. Coloca la cubeta en el piso y abre la llave. Por un momento siente que su vientre se mueve, su bebé en formación le recuerda que no está siendo sincera con Susana. El agua se ha desbordado de la cubeta, el agua que cae a sus pies volviéndola  en si para cerrar la llave.

— ¡Que torpe soy!

Toma la cubeta, regresando por donde había llegado hasta la llave, hasta llegar con Susana. Aunque su rostro denotaba cierta pesadumbre.

—Por fin llegas, no sabes ya estaba a punto de salir corriendo. Pero qué cara traes ¿Viste un fantasma?

— No exageres no me tarde mucho, y no me pasa nada.

— Mírate, traes los pies mojados.

— No es nada, solo me distraje pensando en mi bebé.

—Si, tu bebé, sinceramente creí que lo abortarias o algo, Por cierto ¿Hablaste con tu novio, ese día en el parque?

— ¡Desde luego! —Exclama Alison con cierta ironía.

—No sabes el gusto que me da. Aunque yo no lo conozco, porque no me quieres decir quién es.

— Aquí no es el momento para hablar de él.

— ¿Qué dices?, ¿Qué tiene el lugar?

—Lo digo por ti.

— ¿Qué tiene que ver conmigo? Espera.  ¿No me digas que se trata de…?

—…

El silencio de Alison lo dice todo. Susana arde en rabia que es contenida.

— ¿Cómo fuiste capaz de traicionarme de esa manera? Te brinde mi amistad, mi cariño, te veía como una hermana.

—En verdad lo lamento muchísimo, el me hablaba con amiga y después comenzó a regalarme cosas, a invitarme a salir y me enamore de él, después vino el embarazo y el sentimiento de culpa. Quise terminar con...

Susana con lágrimas en los ojos y apretando los dientes, interrumpe a Alison con una bofetada, haciéndole girar su cabeza a su derecha.

— Lárgate de aquí. — Se quita el anillo que trae consigo y se lo arroja a Alison en la cara—, devuelve ese anillo a ese hijo de… Ya que de seguro lo verás de nuevo. No quiero volver a verte, ni mucho menos a ese.

Alison no junta el anillo y se retira. Susana le reclama.

—Recógelo, tú le darás la prueba de que yo ya sé todo.


Alison regresa, junta el anillo y se marcha. Susana llora desconsolada en la tumba de su madre. 

sábado, 18 de marzo de 2017

EL MENTIROSO

SEGUNDA PARTE

Susana sin  saber lo que realmente pasaba entre Alison y su novio Juan, no presto atención a la pequeña disculpa indirecta de su mejor amiga retirándose del lugar.

Por su parte Alison tras de haber tenido esa conversación con Susana, y de haber partido, pensaba profundamente en lo culpable que se sentía por engañar de esa manera a su amiga.

Tras un rato de  caminar, llegó a un parque, se sentó en una banca y esperó varios  minutos hasta que Juan apareció con un libro en la mano izquierda, se acercó hasta Alison intentando darle un beso;  ella tan solo apartó su rostro para evitar el beso en la boca.

— ¿Qué pasa?, ¿Por qué me evades?  —Juan se sienta en la banca junto a Alison—. Estoy llegando a la hora que quedamos.

— No me pasa nada, ¿Qué es eso que traes en la mano? —Alison señala el libro con su dedo índice.
—Un libro, ¿Que no lo estás viendo?

— Ya sé que es un libro, ¿Sobre qué es?

—Es un diccionario de latín.

— ¿Desde cuándo sabes latín? —Pregunta Alison.

—No sé latín tontita, solo lo compre y ya.  ¡Ven vayamos al cine! Tengo entradas para  ver  “El hombre del antifaz” —Abre el diccionario mostrando los boletos dentro.

—Sí que eres idiota,  en lugar de que ahorres para nuestro bebé, gastas en esas cosas; no estoy de humor para ver películas.

— ¿Un bebé? es una de tus bromas ¿Verdad?

— ¿Tengo cara de qué me estoy riendo? —Lo mira fijamente con gran seriedad.

—No. Sabes bien que no podemos tener un hijo tú y yo.  Susana me mataría.

— ¿Por qué? ¿Acaso es porque ella también está embarazada y le regalaste un talismán y se comprometieron?

— ¿Cómo lo sabes?, ¿quién te lo dijo?,  ¿por eso tu urgencia de verme?

— ¿Entonces es verdad? Ella me lo dijo hace rato en la entrada de mi edificio.

— ¿Sabe de lo nuestro? —Pregunta Juan un poco alarmado.

— Sabe de los rumores que la engañas con alguna de las chicas de la clase.

—Espero que no se te haya ocurrido contarle la verdad.

— ¿Qué tan estúpida crees que soy?

— ¡Es posible que te haya seguido hasta acá!

—No lo sé, no me fije en eso, me puse muy nerviosa al verla.

— ¿Vez como si eres estúpida? —Juan se pone de pie y busca en todas direcciones—.  Lo más seguro es que  esté escondida por ahí.

—No me hables así. Si me hubiera seguido ya estaría aquí preguntando qué hacemos los dos juntos.  Siéntate, —Lo toma del brazo y lo jala para que se siente—, deja de buscarla que no me siguió, ni siquiera se dio por enterada cuando me disculpe con ella.  Necesito decirte algo.

—Ya me dijiste que  estas esperando un bebé, y  ¿Que quieres que yo haga? Estoy comprometido.
—Ya sé que eres un desgraciado; pero no te voy a pedir que te hagas cargo de él.

— ¿Entonces qué quieres de mí?

—De ti no quiero nada, por eso quiero terminar  con esta relación enfermiza.

—Tú no puedes dejarme así porque sí.

—No te quieres hacer cargo de tu hijo; pero si quieres que yo esté a tu lado. ¿Y Susana qué?

—Yo  amo a las dos.

— Amores compartidos no me interesan.

—Sabías que tenía una relación con Susana y aceptaste.

—Me deje llevar.  

—Entonces no me culpes, ambos somos responsables.

—Por eso asumo mi responsabilidad terminando contigo.

A la distancia se observa una mujer acercándose con prisa, a lo que Juan se percata que es Susana.

— ¡Allí  viene Susana! te dije que te había seguido.  Disimula.

Alison mira hacia atrás.  Susana se acerca hasta con ellos.

— ¡¿Juan, Alison!? ¿Qué hacen aquí? Me quedé muy preocupada por lo que me dijiste, ya iba camino a casa, cuando decidí seguirte y me encuentro con esto.  ¿Juan es la persona con la que has estado saliendo y por eso no me lo habías contado?

—No mi vida, ¿Cómo crees que ella y yo?  —Juan se pone de pie— No es lo que parece, ella estaba aquí, yo iba pasando la vi muy sola y me platico lo que le pasa con su novio;  yo le dije que lo pensara mejor. Es todo.

—Es lo que yo le dije. — Dice Susana —. Ya lo ves Alí, no hay de qué preocuparse.


—Nos vamos amor —Juan se dirige a Susana—, dejemos a Alison sola que no tarda en llegar su novio.  Iba  a ir por ti, tengo boletos para ir al cine. 

jueves, 2 de marzo de 2017

LE VITA ES TU CANTO

Numquam lassa le tonos mutescer, numquam lassa le dolo vincer
Non te rememora le mute passato, lassa le cantos meliorar tu stato
Le vita prende e le vita dona, non pensa de cosas perdite
Le donos que veni, veni ora e debe esser recipite
Sentí le rhythmo del secundas minutas deveni melodías
Accordos plena le horas le diez son symphonies
Le vita es tu canto lassa lo cata momento
Plena tote  tu cámara cunarte, mi car puera
Inhala  le tonos le fresc aere, numquam tu spirito va cader
Numquam le música mutecera ma sempre, sempre sonara.
Per: Marcus Scriptor
https://www.youtube.com/user/maluviam


Traducción por César Henen. 
La vida es tu canto
Nunca dejes los tonos mudecer, nunca dejes el dolor vencer
No recuerdes el mudo pasado, deja los cantos mejorar tu estado
La vida toma y la vida regala, no pienses cosas perdidas
Los regalos que vienen, vienen ahora y deben ser recibidos
Siente el ritmo de los segundos, minutos llegan a ser melodías
Acordes llenan las horas, los días son sinfonías
La vida es tu canto, permítelo cada momento
Llena toda tu habitación, mécete,  mi querida chica
Aspira los tonos del fresco aire, nunca tu espíritu va a caer
Nunca la música mudesera más siempre, siempre sonará.



miércoles, 1 de marzo de 2017

LE PURE DEL FLORES

Tu resimila un magnolia plen de dulce  melancholia, io te cerca en mi hyacintho en le fondo del labyrintho.
Tu es mi narcisso silvestre e tu beltate sempre cresce
Io te dona un tulipán que cresceva in amsterdam.
Tu fraga como un rose, mi sutil fragile cosa.
Tu mi pelarconio es le  sol de mi sonio.        
Cautemente, mi anemone mi manos a te io pone
Seren damicella del  lilos, lassa me tocar tus labios
Patientia: belle margarita tosto tu será mi marita
 Cata die candide  camomilla clarmente tu bontate brilla.
Ergo mi amor, tu es belle flor e io te amara durante un eternita.
Per: Marcus Scriptor

https://www.youtube.com/user/maluviam

Traducción por César Henen.
La pureza de las flores
Tú eres como una magnolia llena de dulce melancolía
Yo te busco, mi Jacinto en el fondo del laberinto.
Tú eres mi narciso silvestre, y tu belleza siempre crece.
Yo te regalo un tulipán que prosperaba en Ámsterdam.
Tú olor es como una rosa, mi sutil frágil cosa.
Tu mi pelargonio, eres el sol de mi sueño.
Cautelosamente, mi anemona mis manos a ti yo pongo.
Serena damisela de los lirios, déjame tocar tus labios.
Paciencia: bella margarita pronto tu seras mi esposa.
Cada día cándida manzanilla claramente tu bondad brilla.
Por lo tanto mi amor, tu eres una bella flor, y yo te amaré durante una eternidad.